“Siempre se puede una repetición o un kilómetro más, así funciona mi cabeza”

06/06/2018 0

He aquí una historia. Que puede ser cualquier historia. Un chico de Padua, hijo de padre sastre y madre modista, que llevan más de 40 años juntos, en su decir “toda la vida, como los caballitos de mar”. Que para ir a jugar a la casa de sus amigos saltaba tapiales, y su escena era siempre en contacto con la naturaleza, el barrio, la vereda, la pelota. Y una educación de las que te dan herramientas para todo. “Cuando éramos chicos y con mi hermano mayor le pedíamos a mi viejo un baño en la habitación, nos decía: bueno. Al día siguiente teníamos en casa todo para hacer la
mezcla, los ladrillos, y a laburar, si queríamos algo teníamos que construirlo nosotros”. Con una respuesta así, es inevitable sentir que podrías trabajar de cualquier cosa que se te ocurriera.

Entonces en el secundario empezó como albañil y después cadete de una escribanía, “tres veces por semana porque el industrial tenía días de doble turno”. Y así con la racionalidad de la ingeniería, empezó a estudiar la carrera, pero sólo duró 3 años porque ya tenía ganas de probar lo del modelaje.

“Amo el dolor del cuerpo después de entrenar, siento lo vivo. No paro nunca”.

Siempre acompañado de gusto por los deportes hizo natación, boxeo, ciclismo, running y es profesor de gimnasia. De hecho, comenzó a disfrutar ese trabajo cuando interactuaba con gente mayor que necesitaba adaptar ejercicios a sus patologías. “Si alguien viene y te dice quiero marcar abdominales, es fácil. Pero cuando llega un paciente con diabetes y lográs que después de un tiempo de rutina, deje de pincharse dos veces por día, es genial!”.

De estas pequeñas enormes cosas está hecho Julián Mercado. Y con esta mezcla saludable de estados y actitudes, ahora tiene ganas de correr el 42 K porque no se queda quieto nunca. Es hiperquinético, todos los días entrena, una o dos veces al día. Incluso cuando termina jornadas eternas de rodaje en el Sur o en Chile donde viaja cada vez más seguido porque tiene clientes, como modelo y fotógrafo. “No veo la hora de terminar de trabajar para irme a correr”, pero ojo tengo la idea de tirarme en el sillón desplomado, aunque sé que cuando termino mi actividad física, siento la satisfacción del deber cumplido y me llena de felicidad.

¿Cómo es tu alimentación?

En casa mi mamá siempre cocinó sano: carne, frutas, verduras, nada de galletitas, pizza o empanadas. Además, cuando había algo que no me gustaba, mi mamá me decía: “bueno, cocináte vos”. Así que yo cocino siempre sano, y en casa, mi mujer ya sabe las rutinas y prepara todo genial. Hasta mi hijo, con menos de dos años ya come espinacas y muy variado. Tomo mucho mate y también suplementos y batidos que me ayudan con el peso. Para moda hay que estar muy flaco y eso lo puedo lograr comiendo proteínas (he llegado a comer 1.5kg de carne en un día), pero para otras
publicidades tengo que estar más grande, así que la suma de carbohidratos es fundamental. Como muchas proteínas y carbohidratos cuando tengo que hacer campañas de cuerpo, si no tengo una dieta normal y bajo la cantidad de proteínas (necesito volver a mi peso normal para trabajar en moda). Mi plato está repartido entre proteínas, cereales y vegetales. Todo va ordenado en base a los entrenamientos y horarios; mi cabeza piensa en calorías, soy muy disciplinado, e incluso un año fui vegetariano, pero no me alcanzaba el tiempo para cocinarme como corresponde.

¿Cómo hacés para coordinar todas las áreas de trabajo que te interesan?

Si bien soy modelo desde los 21 años, en base a los lugares y gente increíble que conocí con este trabajo me dieron ganas de sacar fotos, y de paso seguir con la posibilidad de esta dinámica que tanto disfruto. Por eso además de estudiar fotografía, cuando estoy en el rol frente a la cámara, voy pensando cómo es verme desde el otro lado. Soy muy autodidacta y me formo todo el tiempo, consumo tutoriales de técnicas avanzadas y experimento. Leo libros de marketing y negocios porque me interesa tener la pata “empresarial” y hacer las cosas con profesionalismo. Y, la verdad, dar clases de gimnasia es algo que disfruto pero por ahora solo lo estoy practicando conmigo.

¿Pareciera que a los lindos la vida les es más fácil, es así?

Yo siempre digo que avanzo tres pasos, retrocedo dos. Cuando era más chico, mi mamá tuvo un ACV y con mi hermano y mi padre la acompañamos y fuimos muy fuertes, la alentamos y salió adelante. Será hereditaria mi fuerza, mi padre también dando ejemplo, cada día con una actitud laburante full. En ese momento recuerdo que cuando podía salir a correr tomaba fuerza de la libertad del movimiento, y a seguir. Cuando me casé pusimos a nuevo un departamento, lo hice todo desde un mueble hasta arreglar el baño, pero estábamos en una zona de la ciudad que se
inundaba y así perdí dos autos… bajo el agua. Después elegimos un barrio porque tanto tránsito y ruido no nos gustaba. La casa nueva también, la remodelé toda, la dejamos divina. Y… un cortocircuito en la tele provocó un incendio que nos dejó a cero. Ahí lloramos lo que había que llorar y después nos pusimos de nuevo a construir (habla siempre en plural porque su compañera y soporte es fundamental en su vida).

¿Cómo aplicás la actitud de superación en el día a día?

Me pongo objetivos y no paro hasta que los cumplo. Por ejemplo, ahora me quiero mudar a una casa en Zona Norte así estoy más cerca del río y puedo llevar a mi hijo a jugar afuera. Además me quiero construir un lindo gimnasio y un estudio donde trabajar con las fotos. Pero básicamente es con todo, porque por ejemplo, cuando corro 10km todos los días, el cuerpo se acostumbra así que voy dándole cada vez un poco más. Esa es mi cabeza. Tengo pensamiento científico, por eso duré sólo un año estudiando yoga porque no podía mezclarlo con lo espiritual. Y amo el dolor del cuerpo después de entrenar, siento lo vivo. No paro nunca. Disfruto del surf, y cuando voy a Chapadmalal con amigos me encanta el mar con muchas olas, me divierte. Ah! Juego al fútbol todos los miércoles y ahora me gusta mucho correr en montaña. No puedo frenar porque siento que el que frena pierde. Puedo gritar, bajar la velocidad, pero no parar. Uno más se puede siempre.

¿Por qué te abrazás tanto al sacrificio?

Porque para destacarme tengo que pasar la línea. Para superarme, si no me quedo estancado y me aburro. Al cuerpo lo preparo siempre diferente porque tiene que estar predispuesto, no se tiene que acostumbrar. Ahora para mí correr es más lúdico, antes lo hacía por tiempo. Soy muy perfeccionista. El momento lo logré cuando termino de entrenar y digo: “que bien que lo hice”! Con lluvia, con frío, ese momento es tuyo. Cuando estoy solo y de viaje, para conocer corro es la mejor forma, pero sólo escucho música cuando estoy en las ciudades, si estoy en un paisaje nada. No sé estar improductivo. Y tengo claro que las cuatro patas para un buen entrenamiento: son la alimentación, el entrenamiento, el descanso, y la suplementación. Me hace feliz una vida ordenada. Pero lo que planifico nunca es así, la vida te da sorpresas.

 

Por Sylvina Beleniski

Sos Fuerza · 2017