“El que no lucha no gana”

11/12/2017 0

Luis Lomazzi tiene 31 años pero, cuando habla de la disciplina que lo enamora cada día, parece un niño. Le brillan los ojos cuando dice “es una locura, un antes y un después. Dormís y pensás en Jiu Jitsu (BJJ, por su sigla en inglés), estás en el trabajo y tenés luchas mentales con vos mismo (y las perdés todo el tiempo); es algo que te invita a dejar el ego en la puerta para ir a perder. De esa manera lo vas asimilando, es volver a aprender a caminar, porque no hay nada en el pasado que te pueda dar una referencia de lo que es el Jiu Jitsu. Es todo nuevo. Nadie a sus 15, 20 o 25 años imagina ganar una lucha desde el piso, pero es lo más efectivo que existe”.

Lo conoció en algún programa de Discovery donde probaban todas las artes marciales y alucinó. “Hay mucha diferencia entre un tipo que tiene cuatro clases de BJJ y uno que no tiene ninguna: te parás, afrontás y encarás la lucha de otra manera, no hay golpes. Es muy mental, porque hay que recurrir a la técnica, usar palancas, la geometría y la isometría para someter a tu oponente. Ni se compara con el boxeo, donde las manos son muy pesadas e inevitablemente terminás golpeado, esa es la gran diferencia entre una pelea y una lucha”.

La historia lo une al deporte desde siempre. Empezó a jugar básquet en su Santa Fe natal, luego hizo varios años de remo tradicional de competición y 10 de boxeo, que conservó cuando vino a Buenos Aires para estudiar Diseño Industrial.

¿Cómo fue sentir por primera vez el BJJ en el cuerpo?

Cuando hace 6 años llegué a la primera clase, yo, un tipo de 86 kilos con mucha experiencia en boxeo, fui a “guapearme”… pero cuando resulté anulado por un contrincante que pesaba 20 kilos menos, me di cuenta que todo lo anterior no existía. Desde ese momento, empecé a entrenar todos los días en el mejor lugar para hacerlo: el United MMA Fight Center (artes marciales mixtas) que viene de la Academia Nueva Unión de Brasil, de donde es originario el BJJ. Me atrapó la onda del lugar porque es muy amigable y la gente es generosa, transmite conocimientos y no importa si recién empezaste.

¿Cómo hacés para no tomártelo personal?

Lleva tiempo, pero sucede cuando te das cuenta de que la técnica es todo, y que mientras más pienses y menos personal te lo tomes, mejor salen las cosas. Además, si dejás el ego de lado, y podés ver realmente qué estás haciendo mal, en vez de concentrarte en lo que el otro está haciendo, o por qué el otro es mejor, ahí está el aprendizaje. Capitalizar tus errores, analizar, desglosar cada encuentro, recorrer todo lo que sucedió, cómo empezó y se desarrolló. En el momento en el que te diste cuenta de eso y lo podés aplicar, no tiene límites. Nunca te podés llegar a aburrir. Es infinito.

¿Cómo es tu entrenamiento para estar fuerte para la práctica?

Lleva muchos años y si bien tener fuerza juega un papel muy importante, lo más relevante es la técnica. Las categorías se dividen por faixa (cinturón en portugués), peso y edad; y hay una cuarta posibilidad en los torneos que es Absoluto (sin importar el peso pero cumpliendo con la edad y el cinturón). Por ejemplo, un tipo que pesa 70kg. lucha contra otro que pesa 120kg. y hay altas chances de que si el más liviano tiene mucha técnica, supere al rival, porque justamente, el peso no importa. Esa es la evidencia más grande de que el Jiu Jitsu le gana a todo. No importan los kilos, si confiás en el Jiu Jitsu ya está, podés dominar a un tipo que sea más alto y grandote. Hay muchas maneras de practicar, pero por lo general se hace una entrada en calor para cuidar las articulaciones y evitar lesiones. Después el Mestre pasa una técnica, que es repetida muchísimas veces hasta que más o menos la entendés. Y después luchás. Y podés hacerlo infinitas veces mientras te dé el físico. Porque, y esta es otra de las cosas más geniales que me pasa con el Jiu Jitsu, mientras me dé la respiración y el cuerpo, puedo seguir luchando. Para hacer bien Jiu Jitsu, no necesitás otra cosa que hacer Jiu Jitsu. Podés hacer crossfit pero sólo vas a tener mejor estado físico, no vas a saber mejor Jiu Jitsu. Yo creo que el gran diferenciador es la cantidad de luchas que hacés intensas, tu sapiencia para resolver los problemas por los cuales te van ganando, y tener una autocrítica suficiente como para saber por qué algo está saliendo mal.

¿Cómo te cuidás?

Son varias cosas pero la más importante es una muy buena alimentación. Yo hago una dieta cetogénica, que es alta en grasas y muy baja en carbohidratos. He cambiado los hábitos alimenticios, eliminé los procesados, los lácteos, el azúcar y me he quedado solamente con las carnes, las verduras y las frutas. Eso a mí, realmente, me ha cambiado mucho el juego. Me ha dado mucha más potencia en el momento de luchar y también me levanto con más energía a la mañana, y llego con más pilas al final del día. Tomo mucha agua y mate. La nutrición ha cambiado muy fuerte últimamente y nos hemos dado cuenta que no hay un manual que aplique lo mismo a todo el mundo.

Ponerme a prueba para saber si soy bueno o no, eso es lo que quiero saber.

¿Cómo aplicás la filosofía del BJJ en la vida?

Cuando las cosas no resultan como yo quiero es como cuando pierdo una lucha, primero veo lo que sucedió para identificar qué hice mal, porque si lo tengo que repetir, está bueno saber cómo modificarlo. Se trata de aplicar un cambio en lo que estoy haciendo para obtener un resultado diferente. En el caso del Jiu Jitsu es ganar la lucha, la posición o hacer la secuencia que quería hacer, y en el caso de lo laboral o lo personal es cumplir con el trabajo y que el cliente quede muy contento con el servicio o producto, y en temas personales, hacer la retrospección sobre las actitudes que uno tiene y ser sincero sobre si realmente lo está haciendo de corazón o no.

¿Tu motivación?

Yo creo que las motivaciones son muy personales, pero para mí hay un tema de autosuperación, de ponerme en jaque todo el tiempo para no aburrirme, en la vida. Si me quedara en mi casa o en un bar tomando cerveza, creo que todos los días serían más o menos iguales. Y todos los días puedo aprender algo nuevo, pero si dejo de mover siento que me estoy perdiendo la oportunidad de que algo suceda, de autosuperarme o de este contacto tan íntimo con uno mismo, y el momento único de la reflexión final que sucede al terminar el entrenamiento. Si no me demuestro, no hay manera de saber si puedo ser un ganador o no. Prefiero perder mil veces y ganar una, pero saber que esa vez valió la pena. No me importan las mil que perdí, porque fueron aprendizaje para ganar esa única vez. Ponerme a prueba para saber si soy bueno o no, eso es lo que quiero saber. El que no lucha, no gana. Tengo esa frase grabada todo el tiempo.

Por Sylvina Beleniski

Sos Fuerza · 2017